Qué es un clorador salino
Un clorador salino es un equipo que genera cloro dentro de la instalación de la piscina a partir de sal común disuelta en el agua. Sustituye a la mayor parte del cloro que echarías a mano en pastillas o granulado.
Tiene dos partes: una fuente de alimentación o cuadro de control, que suele ir en la pared del cuarto técnico, y una célula de electrólisis, montada en la tubería de retorno después del filtro. El agua filtrada atraviesa la célula antes de volver a la piscina.
Cómo funciona un clorador salino: la electrólisis
El proceso se entiende en cuatro pasos:
- La bomba mueve el agua con sal a través del filtro y, después, de la célula.
- La célula aplica una corriente eléctrica entre sus placas metálicas. La corriente rompe la sal disuelta (cloruro sódico) y libera cloro.
- El cloro se disuelve en el agua como desinfectante activo y vuelve a la piscina, donde elimina bacterias y algas.
- Tras actuar, el cloro vuelve a combinarse y se transforma otra vez en sal. El ciclo empieza de nuevo.
Por eso la sal no se gasta como se gasta el cloro. Solo se pierde con el agua que sale de la piscina: lavados del filtro, rebose por lluvia, salpicaduras o vaciados parciales.
El clorador solo produce mientras pasa agua por la célula, es decir, mientras funciona la depuradora. Las horas de filtración, por tanto, también marcan cuánto cloro se genera.
Cuánta sal necesita una piscina con clorador salino
La concentración de sal la marca el fabricante del equipo, y cambia de un modelo a otro. Está en el manual y muchos equipos la muestran o avisan en pantalla si está fuera de rango. En todos los casos es muy inferior a la del mar: el agua apenas sabe salada.
- Con poca sal, la célula no produce el cloro previsto y el equipo suele dar un aviso.
- Con demasiada sal, la célula trabaja fuera de su rango y puede dañarse.
- Usa sal específica para piscinas, sin aditivos antiapelmazantes ni yodo.
- Añádela repartida por el vaso con la depuradora en marcha y deja que se disuelva antes de encender el clorador, si así lo indica el manual.
Por qué sube el pH con un clorador salino
La electrólisis de la sal tiende a subir el pH del agua. Con el pH alto, el cloro desinfecta peor y aparecen agua turbia y cal. Por eso en una piscina con clorador salino hay que controlar el pH con frecuencia y bajarlo cuando haga falta.
Una opción cómoda es el clorador salino con regulador de pH: un equipo que mide el pH con una sonda y dosifica corrector de forma automática. No elimina las comprobaciones, pero reduce mucho el trabajo.

Cómo limpiar la célula del clorador salino
Con el tiempo, la cal del agua se deposita sobre las placas de la célula y reduce la producción de cloro. En el Levante, con agua dura, pasa antes. Muchos equipos invierten la polaridad cada cierto tiempo para autolimpiarse, pero conviene revisar la célula al menos al empezar la temporada.
Sigue siempre el manual de tu equipo. El procedimiento general es este:
- Apaga el clorador y la depuradora y corta la corriente del equipo.
- Cierra las válvulas que aíslan la célula, si las hay, y desmóntala o desenrosca su tapa.
- Mira las placas. Si ves costra blanca de cal, toca limpiar.
- Sumerge las placas en la solución desincrustante que recomiende el fabricante, normalmente un ácido diluido. Usa guantes y gafas, y añade siempre el ácido al agua, nunca al revés.
- Espera a que la cal se disuelva sin rascar. Las placas llevan un recubrimiento que se estropea con cepillos metálicos o destornilladores.
- Aclara con agua limpia, revisa las juntas y vuelve a montar la célula.
- Pon en marcha la depuradora y después el clorador. Comprueba que no gotea.
Si la célula sigue sin producir después de limpiarla, con la sal correcta, puede estar agotada. Las células tienen una vida limitada y se sustituyen. Si estás pensando en cambiar de equipo, mira nuestro servicio de instalación de clorador salino.
Ventajas y límites de la cloración salina
- Menos productos que manejar: no hay que comprar ni guardar cloro en casa.
- Cloración constante mientras filtra, sin picos al echar una pastilla.
- Agua más agradable: muchos usuarios notan menos olor a cloro y menos picor en los ojos.
- Límites: hay que vigilar el pH, reponer sal, limpiar la célula y proteger de la corrosión los elementos metálicos del entorno.
El clorador solo desinfecta el agua que le llega limpia. Una buena filtración es la otra mitad del trabajo: lo contamos en la guía sobre vidrio filtrante o arena.
